En Filadelfia, Estados Unidos, una manifestación contra los robots de entrega terminó con una detención policial. Carolyn Marvin, opuesta a la automatización del transporte de mercancías, impidió deliberadamente que un robot de entrega Uber continuara su recorrido cerca del Reading Terminal Market. Está siendo procesada por alteración del orden público y reclama una acción que entra dentro de la libertad de expresión.
Un robot inmovilizado en plena calle
El robot, que debía transportar un pedido hasta su destino, fue detenido por una mujer que le bloqueó deliberadamente el paso. Según el relato reportado, no hubo ninguna avería informática ni problema de navegación, el dispositivo fue detenido por una oposición humana a su presencia en la vía pública.
Carolyn Marvin considera que estos equipos automatizados amenazan directamente los empleos de los repartidores y podrían reducir progresivamente las oportunidades laborales de quienes hoy brindan esos servicios. En lugar de manifestarse solo con un cartel o publicar un mensaje en las redes sociales, eligió impedir físicamente que el robot circulara.
Según la información reportada por ABC13, las fuerzas del orden intervinieron en la zona del Reading Terminal Market tras varios avisos sobre perturbaciones en la vía pública. Los policías afirman que Carolyn Marvin bloqueó el dispositivo en múltiples ocasiones y que se negó a despejar el paso a pesar de sus requerimientos. Esta sucesión de incidentes condujo a su arresto. Fue imputada por alteración del orden público, una calificación que se refiere a su presunto comportamiento durante la intervención.
Un testigo contó que al principio creyó que el dispositivo había atropellado a la mujer. Según las explicaciones proporcionadas por Carolyn Marvin, su gesto fue deliberado: buscaba detener el desplazamiento del robot para denunciar el desarrollo de esas tecnologías.
El caso no es totalmente nuevo para ella. En septiembre, ya había interceptado vehículos de entrega en el marco de una acción similar, un incidente ampliamente difundido en las redes sociales.
Automatización y contestación en las ciudades
Más allá de este episodio, el caso plantea una cuestión más amplia: ¿qué lugar deben ocupar los robots autónomos en las ciudades, especialmente cuando realizan tareas que hasta ahora han sido confiadas a trabajadores?
Las empresas que desarrollan estas soluciones buscan, entre otras cosas, facilitar el transporte de mercancías y la ejecución de entregas. Estos equipos se basan en varias tecnologías digitales que les permiten desplazarse, analizar su entorno y gestionar ciertos obstáculos. La inteligencia artificial puede participar en estas funciones, especialmente en la interpretación de la información recopilada por los sensores, pero no todos los sistemas de entrega automatizada poseen el mismo nivel de autonomía.
El caso de Filadelfia pone de relieve una limitación de esta automatización. Incluso cuando un dispositivo es capaz de seguir una ruta, su funcionamiento depende de las condiciones encontradas en el espacio público. Un obstáculo físico deliberado puede ser suficiente para interrumpir un servicio, sin que sea necesaria ninguna intrusión informática.
