¿Va a reemplazar la inteligencia artificial a los oficios creativos? En una tribuna publicada por Journal du Net, el autor responde negativamente y considera que la inteligencia artificial podría convertirse en una de las mejores cosas que le han pasado a estas profesiones, siempre que se tenga «algo que aportar más allá de la ejecución».
- La IA no sustituirá por completo a los oficios creativos, pero los transformará.
- Producir contenidos será cada vez más fácil, así que la técnica dejará de diferenciar.
- El verdadero valor estará en saber qué crear, para qué y por qué.
- Quienes solo ejecutan deberán reinventar su propuesta de valor.
El texto parte de una frase que, según él, escucha casi cada semana: «La IA va a reemplazar nuestros trabajos». Los diseñadores gráficos, los redactores, los community managers y las agencias de comunicación estarían amenazados. El autor no comparte esta visión.
Durante mucho tiempo, dominar Photoshop, montar un vídeo, desarrollar un sitio web o configurar una campaña publicitaria constituía una verdadera barrera de entrada, que a veces por sí sola justificaba recurrir a un profesional. Parte de ese trabajo puede realizarse hoy en pocos minutos con la IA.
Saber crear un visual nunca ha significado saber construir una marca, recuerda el autor, igual que saber redactar una publicación no implica tener algo interesante que contar. La «verdadera revolución», según él, radica en la necesidad de demostrar su valor de otra manera que no sea el dominio de las herramientas.
Más fácil de producir, más difícil de notar
La paradoja está ahí: cuando todo el mundo puede producir imágenes espectaculares, vídeos sofisticados y textos bien estructurados, la calidad técnica deja progresivamente de ser un factor de diferenciación. El autor anticipa la llegada de «contenidos impecables, pero totalmente intercambiables». Cuanto más abundante se vuelve la producción, más valor ganan la atención y la singularidad.
El autor dice trabajar diariamente con la IA para explorar conceptos que antes habría descartado por razones de presupuesto, tiempo o viabilidad. Cita la posibilidad de imaginar una campaña surrealista, de probar varias direcciones artísticas o de dar vida a una idea en pocas horas en lugar de varios días.
El texto también recoge el intercambio con una cliente, que le dijo: «qué chulo este vídeo, ¿lo has hecho con la IA?». Su respuesta: «¡he pasado 2 días montando el vídeo para que cada segundo encaje con el texto y también por eso me pagas!». Para el autor, hay que saber qué se quiere crear, por qué y qué se quiere provocar. La IA reduce la distancia entre la idea y su realización, pero no garantiza que la idea merezca ser realizada.
Empleos amenazados, una transformación en curso
El autor reconoce que la IA eliminará empleos: algunas tareas van a desaparecer, se cuestionarán modelos económicos y profesionales, incluso talentosos, sufrirán las consecuencias. Él ve en ello «el concepto mismo de destrucción creativa de Schumpeter».
Según él, la IA va sobre todo a acelerar una transformación ya necesaria, el paso de una lógica de producción a una lógica de reflexión, creación y estrategia. Quienes vendían esencialmente su capacidad para ejecutar tendrán que reinventar su propuesta de valor, mientras que quienes saben entender un mercado, imaginar una campaña, construir una marca y defender una visión dispondrán, según él, de herramientas «extraordinariamente poderosas».
El texto termina con esta idea: «En un mundo donde todo el mundo podrá producir, el verdadero valor será quizás simplemente saber qué crear y, sobre todo, por qué».





